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FLETES MARÍTIMOS BAJO PRESIÓN: GUERRA, TIFONES Y CONGESTIÓN SACUDEN EL COMERCIO MUNDIAL

Fletes marítimos bajo presión por guerra, tifones y congestión portuaria

La tensión militar entre Estados Unidos e Irán vuelve a golpear el estrecho de Ormuz, mientras los tifones y la congestión mantienen bajo presión a los principales puertos de Asia.


El transporte marítimo internacional cierra agosto bajo un escenario de elevada incertidumbre. A la congestión que afecta a importantes puertos asiáticos se suma una nueva escalada militar entre Estados Unidos e Irán, mientras las tarifas de transporte continúan mostrando comportamientos muy diferentes según la ruta.

El resultado es un mercado marcado por retrasos, menor confiabilidad de los itinerarios, capacidad efectiva comprometida y presión sobre determinados fletes.

Para los importadores que compran en China y trasladan mercancía hacia Perú y otros mercados de Sudamérica, septiembre comienza con una advertencia: el problema no es solamente cuánto cuesta un contenedor, sino cuándo podrá embarcar y cuándo llegará.


CHINA: LOS TIFONES DEJARON UNA FUERTE CONGESTIÓN

La costa oriental de China ha sido uno de los principales focos de disrupción durante agosto.

Los puertos de Shanghái y Ningbo fueron afectados por varios episodios meteorológicos y, particularmente, por el tifón Saudel, que obligó a suspender operaciones a finales de la semana pasada.

Kuehne+Nagel informó que Saudel tocó tierra en Zhejiang el 28 de agosto y que las operaciones comenzaron a reanudarse ese mismo día: Yangshan volvió a operar a las 14:00, Waigaoqiao al mediodía y las terminales de Ningbo a las 15:00. Sin embargo, la reapertura no eliminó inmediatamente los retrasos acumulados.

La congestión ya venía acumulándose por las interrupciones provocadas por otros tifones. C.H. Robinson advirtió que los retrasos y las alteraciones de itinerarios continuaban afectando los servicios marítimos en China oriental y meridional, con acumulación de buques y carga que estaba provocando cambios de programación, omisiones de puertos y blank sailings.

LA CONGESTIÓN YA ES UN PROBLEMA GLOBAL

Los efectos de las interrupciones asiáticas están trascendiendo los puertos chinos.

Datos de Sea-Intelligence difundidos este 31 de agosto muestran que la confiabilidad de los itinerarios cayó fuertemente en los principales puertos asiáticos.

En julio, la confiabilidad de los servicios en Shanghái cayó hasta 21% y en Ningbo hasta 34,6%. A nivel mundial, la confiabilidad de los horarios se redujo hasta 56,4%, mientras los buques que llegaban tarde registraban un retraso promedio de aproximadamente 6 días.

Linerlytica estimó además que más de 4,3 millones de TEU de capacidad de portacontenedores se encontraban esperando para atracar a nivel mundial, una cifra que supera incluso el máximo absoluto registrado durante la pandemia, aunque representa una proporción menor de la flota actual.

La consecuencia es directa: un buque atrapado en congestión deja de estar disponible para realizar su siguiente viaje.

Así, un problema en un puerto puede convertirse en un problema de capacidad en toda una cadena.


¿LOS FLETES ESTÁN SUBIENDO?

La respuesta necesita matices.

El último Drewry World Container Index (WCI) disponible al 31 de agosto registró US$4.473 por contenedor de 40 pies, aproximadamente 1% menos que la semana anterior.

La caída estuvo impulsada principalmente por menores tarifas en determinadas rutas del Transpacífico y Asia–Europa.

Por ejemplo:

Shanghái → Nueva York: US$9.333/FEUShanghái → Los Ángeles: US$6.818/FEU

La ruta Shanghái–Nueva York cayó 2%, mientras Shanghái–Los Ángeles permaneció estable.

Por lo tanto, no sería correcto afirmar que todos los fletes marítimos están disparándose.

Pero el panorama cambia cuando se observan determinadas rutas y mercados.


SUDAMÉRICA SIGUE BAJO PRESIÓN

Los datos recientes del mercado muestran que las rutas hacia América y Sudamérica continúan recibiendo presión por la combinación de demanda, capacidad limitada y recargos de temporada.

La Korea Ocean Business Corporation informó el 26 de agosto que su índice compuesto de fletes de contenedores aumentó 2,6% semanal, mientras que el Shanghai Containerized Freight Index avanzó 1,6%.

El organismo destacó específicamente que los fletes hacia Sudamérica aumentaron significativamente, impulsados por incrementos tanto en los recargos de temporada alta como en las tarifas base.

Esto resulta especialmente relevante para los importadores peruanos.


¿QUÉ SIGNIFICA PARA PERÚ?

Para una empresa que importa desde China hacia Perú, el escenario actual puede traducirse en varios riesgos simultáneos:

1. Menor confiabilidad de los itinerarios.

El buque puede salir después de la fecha originalmente prevista.

2. Rollovers.

Una carga lista para embarcar puede ser trasladada a otro servicio por falta de espacio o alteraciones en la programación.

3. Congestión en origen.

Los retrasos en Shanghái, Ningbo y otros puertos pueden extender los tiempos antes de que la mercancía siquiera abandone China.

4. Mayor presión sobre los costos.

Las tarifas base y los recargos pueden cambiar dependiendo de la ruta y del momento de reserva.

5. Mayor incertidumbre en la fecha de llegada.

Un retraso en origen puede propagarse durante todo el recorrido del contenedor.


EL PETRÓLEO TAMBIÉN ENTRA EN LA ECUACIÓN

El conflicto no afecta únicamente a los buques que navegan por Ormuz.

También está repercutiendo sobre el mercado energético.

Reuters informó este 31 de agosto que analistas esperan que el precio del petróleo Brent permanezca por encima de US$80 por barril durante 2026, debido a los riesgos sobre el suministro derivados del conflicto entre Estados Unidos e Irán.

Associated Press informó que el Brent llegó a subir 2,7% este lunes, cerrando nuevamente por encima de US$90 por barril, después de la acción militar estadounidense contra posiciones iraníes relacionadas con el estrecho.

Para el transporte marítimo, un petróleo más caro significa presión potencial sobre el costo del combustible y, dependiendo de la ruta y de la naviera, sobre los recargos aplicados a los clientes.


PERO HAY UNA DIFERENCIA CLAVE

La guerra de Medio Oriente no significa automáticamente que un contenedor China–Perú tenga que atravesar Ormuz.

La mayoría de los servicios entre Asia y la costa oeste de Sudamérica no utilizan ese estrecho.

Por ello, el impacto sobre el importador peruano debe entenderse principalmente como indirecto:

guerra → petróleo y combustible más caros → mayor riesgo operativo → seguros y costos adicionales → reajustes de las navieras → presión sobre determinadas rutas.

Mientras tanto, los problemas que afectan directamente a la carga que sale de China son principalmente tifones, congestión, retrasos y disponibilidad efectiva de buques y espacios.


EL VERDADERO RIESGO: LA INCERTIDUMBRE

El mercado actual deja una conclusión clara:

No estamos ante una subida uniforme de todos los fletes mundiales.

Estamos ante algo más complejo.

La combinación de tifones, congestión portuaria, retrasos, capacidad inmovilizada, recargos de temporada y una nueva escalada militar en Medio Oriente está haciendo que el transporte marítimo sea menos predecible.

Y para un importador, la incertidumbre también tiene un precio.

Una carga que llega tarde puede significar:

  • pérdida de una fecha comercial;

  • mayores costos de almacenamiento;

  • cambios de transporte terrestre;

  • problemas de inventario;

  • costos financieros;

  • y, eventualmente, un flete más caro.


CONCLUSIÓN

AGOSTO TERMINA CON LOS MARES EN ALERTA.

China enfrenta las consecuencias de una temporada de tifones que ha golpeado la confiabilidad de sus principales puertos. Mientras tanto, la escalada entre Estados Unidos e Irán vuelve a poner al estrecho de Ormuz en el centro de la crisis marítima mundial.

Los indicadores globales muestran que no todos los fletes están subiendo, pero las rutas hacia América y Sudamérica continúan enfrentando presión, mientras la congestión mantiene una parte importante de la capacidad mundial atrapada.

Para los importadores peruanos, el mensaje es claro:

EL PROBLEMA YA NO ES SOLO CUÁNTO CUESTA EL FLETE. ES CUÁNDO PODRÁ SALIR TU CONTENEDOR.

Con septiembre a la vuelta de la esquina, la recomendación para quienes importan desde China es planificar con anticipación, confirmar espacio antes de comprometer fechas comerciales y considerar márgenes adicionales de tiempo.

Porque en el actual escenario marítimo internacional, una tormenta en China o una escalada militar en Medio Oriente puede terminar afectando una carga que tiene como destino el Perú.

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